Cárcel y Cultura
27 de noviembre de 2025

Re-existencia indígena: restaurar la vida desde la raíz

La resistencia social es un concepto bastante amplio y versátil que avoca ideas de libertad, justicia y lucha. Suele ser entendido en el marco de movimientos contestatarios, donde la defensa de los derechos se da a través de movilizaciones y discusiones políticas. No obstante, también puede vislumbrarse en aspectos más cotidianos, culturales y espirituales, donde la lucha directa no es la protagonista, sino lo son otros elementos propios de las colectividades como las expresiones mítico-simbólicas que ejercen las comunidades indígenas. Las cuales no solo forman oposición a modelos hegemónicos sino forman una parte central de la justicia restaurativa al ser una apuesta por la restauración del tejido comunitario, el cuidado mutuo y la persistencia de formas de vida que privilegian la armonía y la dignidad.

Por: Luisa María Castañeda Benavides, estudiante de quinto año de Derecho y monitora del Centro de Investigación en Política Criminal.

En este sentido, estas prácticas no solo se oponen a imposiciones occidentales, sino que también constituyen una forma activa de sanar las heridas históricas, revalorizar los vínculos y promover formas colectivas de convivencia. Es asi como las comunidades indígenas han desarrollado formas restaurativas de resistencia, o mejor aún re-existencia, cimentadas en comportamientos y estilos de vida propios como lo son el proceso de la chagra, el trabajo comunitario, el ejercicio de ritos espirituales, la construcción de artesanías, entre otros. Consolidando así una estrategia de supervivencia refractaria a las dinámicas de dominación. “Esta nueva concepción de resistencia puede ser catalogada como una actitud de inmovilidad o pasividad a la luz de la sociedad mayoritaria” (Semeke de Sonana Y, 2000 pag 94). Pero en realidad es una adopción de prácticas sustanciales para la consolidación de la identidad, la reconquista del espacio común y la defensa de sus derechos e intereses.

Bajo este contexto es importante mencionar que la identidad étnica se convierte en un eje restaurador que permite reconstruir el sentido de pertenencia, reafirmar los lazos intergeneracionales y propiciar relaciones más equilibradas con el entorno natural. Pues desde la idiosincrasia de cada pueblo se constituyen sistemas de vida alternativos que buscan contrarrestar su riesgo de extinción, enfrentar la perdida cultural y reparar los daños causados por la pérdida de territorio, la imposición de lenguas foráneas y la desvalorización de sus saberes.

La Comisión de la Verdad, en su capítulo final “Resistir no es aguantar”[1], reconoce formas restaurativas de resistencia como la territorial, que salvaguarda lugares sagrados y de sanación; la cultural, que repara la memoria colectiva a través de actitudes del arte y el trabajo ancestral; la resistencia ejercida por la mujer indígena que dignifica el rol de la mujer como portadora de vida y sabiduría; y el fortalecimiento del gobierno propio, que se basa en mandatos de armonía y reciprocidad, claves para una justicia restaurativa centrada en la comunidad.

Uno de los pueblos indígenas donde podemos encontrar estas expresiones de re-existencia es el resguardo Ticoya ubicado en el trapecio amazónico del país. Allí las comunidades Tikuna, Cocama y Yagua practican una forma de vida sustentada en el respeto mutuo y la simbiosis con la naturaleza. Su resistencia no busca excluir ni imponer, sino restaurar la relación entre los seres humanos y su entorno, rechazando dinámicas extractivistas e individualistas que rompen el equilibrio colectivo.

Estas comunidades se distinguen por fomentar un ambiente de cooperación y sostenibilidad, resistiéndose a imposiciones de la cultura mayoritaria, como el turismo desenfrenado y el consumo exacerbado. En su territorio protegido, priorizan una cultura del cuidado que contrasta con los modelos individualistas y orientados al resultado. En su lugar, promueven una forma de vida comunitaria, consciente y solidaria que se expresa en el relacionamiento entre los miembros de la misma comunidad y con la naturaleza a través de una economía autosostenida basada en el respeto al ecosistema, el uso de técnicas de reciclaje natural, la preferencia por alimentos no procesados y la protección de la fauna y la flora.[2]

La lengua nativa, como herramienta viva de transmisión de saberes y valores, también es clave en esta justicia restaurativa, conservarla y fortalecerla permite sanar vínculos rotos por siglos de imposición cultural. Sin dejar de lado que cumple una función representativa y relacional que confronta los modelos preponderantes de nuestra sociedad para abrir un especio a la diversidad, el pluralismo y el respeto por el otro.[3]

En conclusión, las formas de re-existencia indígena son manifestaciones de justicia restaurativa pues no solo enfrentan las injusticias del pasado, sino que proponen caminos de reparación integral, de reconstrucción del tejido social y de afirmación de la dignidad e identidad colectiva. Apostar por ellas es contribuir a una paz que no ignora el daño, sino que lo reconoce, lo enfrenta y lo transforma desde la vida, la memoria y la esperanza.

Referencias:

Ganem, M. K. (2022). Resistir no es aguantar: Violencias y daños contra los pueblos étnicos en Colombia. Comisión de la Verdad. https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad

Terena, M. (1993). La resistencia indígena 500 años después. Nueva Sociedad. https://static.nuso.org/media/articles/downloads/2209_1.pdf

Guevara Corral, R. (2009). La resistencia indígena: una forma de fortalecer la cultura, la autoridad y los derechos humanos. Historia Actual Online, (19), 79–87. https://historia-actual.org/Publicaciones/index.php/hao/article/view/315

Semeke de Sonana, Y. (2000). La resistencia: forma de vida de las comunidades indígenas. Revista de Ciencias Sociales, 6(2), 91–98. https://www.redalyc.org/pdf/325/32509909.pdf


[1] Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición. (2022). Resistir no es aguantar : violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia [Vol. 9 de Hay futuro si hay verdad, Informe Final]. Recuperado de https://www.comisiondelaverdad.co/hay-futuro-si-hay-verdad

[2] Universidad Externado de Colombia, investigaciones realizadas por la monitora del CIPC Luisa María Castañeda Benavides, proyecto 2024: Justicia Ambiental Tikuna en clave restaurativa.

[3] Universidad Externado de Colombia, investigaciones realizadas por la monitora del CIPC Luisa María Castañeda Benavides, proyecto 2025: Lengua como puente para reivindicar la justicia