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1 de noviembre de 2016

Cobrar la prisión: el negocio de castigar.

Los condenados que deben pagar por su estadía en la cárcel cargan a cuestas deudas impagables que dificultan su reintegración social.

Por: Carolina Jauregui - Monitora CIPC

En diferentes países europeos como Alemania, Dinamarca, España, Holanda y en varios Estados de los Estados Unidos existen cárceles que cobran a los presos por su estancia en el establecimiento carcelario. Revisando las estadísticas se observa que buena parte de los internos son reincidentes, hecho que pone en cuestión la eficacia de medidas de este tipo. (También le puede interesar: La disminución de la criminalidad y el cierre de las cárceles en Holanda)

 

A la restricción de la libertad, con sus conocidas consecuencias negativas en materia de goce efectivo de las libertades individuales, debe sumarse que la prisión mina las posibilidades de suplir los derechos sociales y económicos de los internos, no solo durante su estadía, sino una vez cumplida su condena, habida cuenta de las consecuencias sociales que trae el estigma de la prisión. La medida de cobrar el paso por la prisión empeora la situación de vulnerabilidad social que caracteriza a la mayoría de los internos en todas las latitudes, pues es un hecho incontrovertible que la cárcel y el sistema penal es profundamente selectivo y que las mazmorras en todas las sociedades han sido el lugar de confinamiento principalmente para los excluidos sociales en razón de su condición económica, política, sexual, entre otras.

 

La solución a la reincidencia debe buscarse desde la raíz. La prevención del delito mediante la garantía de derechos ha resultado ser el mejor mecanismo de reducción de la criminalidad en países europeos. Noruega tiene una tasa de reincidencia penitenciaria del 16%, la más baja de toda Europa. Sus cárceles son conocidas por las condiciones dignas de las que gozan sus internos. En su tiempo libre pueden dedicarse a actividades recreativas como la pesca, natación, o la siembra. También tienen la posibilidad de cocinar, cultivar sus alimentos, y si lo quieren, hacer mercado dentro de la prisión. Contrario a lo que se podría pensar, no se trata de personas que hayan cometido delitos comunes, son prisioneros condenados por delitos como homicidio y violación.

 

Erwin James, periodista y condenado por asesinato, en un reportaje publicado por el diario The Guardian expuso testimonios de algunos internos de Noruega, quienes dijeron “Aquí se nos trata como personas dentro de una comunidad, nos dan confianza y responsabilidades” o “es como vivir en un pueblo” o “sabemos que somos prisioneros, pero nos sentimos como gente normal”.

 

En contraste, en Estados Unidos, se cobra cerca de US $50 por noche en la cárcel, el sistema funciona como si se pagara por el hospedaje en un hotel. David Mahoney, quien cumple su condena en Ohio, condenado por hurto, acumula hoy en día una deuda de US $21,000 por cada noche que ha pasado dentro de la prisión y, este caso no es el único, pues existe una deuda proveniente del sistema penal de los Estados Unidos de cerca de diez mil millones de dólares. (También le puede interesar: La Revolución negra del Egipto de Al-Sisi)

 

Organizaciones como American Civil Liberties Union, ha hecho proyectos encaminados a la eliminación el sistema de pay for stay, pues argumentan que son deudas impagables y al salir de la prisión se hace más difícil el reintegro a la sociedad. ¿Llegarán a convertirse los centros penitenciarios en un negocio privado donde lo que importe sean sus ingresos y no la reintegración de los internos a la sociedad con base en el respeto a los derechos humanos?

 

 

 

Más información en:

 

http://www.bbc.com/news/magazine-34705968

http://criminologiaycriminalisticafb.blogspot.com.co/2014/01/carceles-deben-pagar-los-presos-por.html