Con criterio
19 de septiembre de 2023

El reconocimiento de prácticas ancestrales como vehículo para la construcción de un país comprometido con la vida, el territorio, y la reparación 

El reconocimiento de las afectaciones a los pueblos étnicos por parte de la “sociedad occidental” o no indígena es necesario para comprender las causas del conflicto en Colombia.

Por: María Alejandra Figueroa, estudiante de cuarto año de derecho y Monitora del CIPC.  

  • Nota aclaratoria: Esta columna surge en el marco de la investigación “El tejido como metáfora de la comunidad Tikuna” dirigida por la Doctora Marcela Gutiérrez Quevedo, directora del Centro de Investigación en Política Criminal de la Universidad Externado de Colombia. Las reflexiones que se presentarán a continuación son el resultado de un diálogo conjunto en el cual he participado como monitora, desempeñando un papel activo en la recopilación de fuentes y recolección de datos. 

En el periodo precolombino, la permanencia de los pueblos aborígenes colombianos fue altamente afectada a partir de las violencias físicas y simbólicas perpetradas a propósito del proceso civilizatorio español (Solano, et. al, 2023). En una interpretación de la perspectiva de Anders Breidlid (2016), esta situación deriva en un desarrollo histórico establecido sobre bases occidentales y hegemónicas, y, por tanto, en la creación de un sistema gubernamental encargado de invisibilizar conocimientos y cosmovisiones de poblaciones colonizadas. Así, las comunidades indígenas en época contemporánea siguen soportando las consecuencias de un statu quo caracterizado por cortes eurocéntricos y capitalistas, que se contraponen al fortalecimiento de la práctica de saberes ancestrales propios. 

En el contexto del actual orden social y político latinoamericano, mayormente occidentalizado, las comunidades indígenas han demostrado una notable capacidad resiliente para preservar sus saberes y prácticas ancestrales. Entre estas, el tejido de las mujeres indígenas de diversas comunidades en Colombia, como la Sierra Nevada de Santa Marta, ha sido una práctica esencial para mantener viva su identidad étnica y recuperar su cultura ancestral (Solano, et. al, 2023). Este tejido está ligado a su cosmovisión y abarca aspectos de la vida comunitaria, constituyendo un pilar en la preservación de su herencia cultural. 

En ese sentido, se resaltará la importancia del reconocimiento de prácticas propias de las comunidades indígenas -como el tejido- por parte de la “sociedad occidental” o no indígena, como clave de remembranza material de la diversidad étnica en Colombia y oportunidad generativa de un presente guiado por el respeto a la preexistencia de diversas culturas en el territorio (Gutiérrez Quevedo, comunicación personal, 25 de marzo, 2023). 

Puntualmente, desde la cosmovisión del pueblo Wiwa, Margelis Turizo -mujer indígena perteneciente a esta comunidad-, realizó su trabajo de grado en torno al tejido y al cuestionamiento sobre la muerte, en el cual estableció: “¿muerte de qué? realmente la persona sigue viva en pensamiento tejido – mi Abu está muerta, pero cuando tejo, la traigo en pensamiento, en el tejido ella está viva, esto sería el pensamiento propio de pueblos que recuerdan dentro del hilo de la ancestralidad un sentido de vida” (Turizo, 2022. P. 9). Con esto, el tejido indígena no responde a algo meramente físico y llamativo a la vista -como es común percibir en una sociedad occidentalizada-, sino una forma de representar con cada puntada a quien transmitió dicho conocimiento.  

En la perspectiva del tejido de la mujer Wiwa, las personas que se han ido continúan vivas en el pensamiento que aparece durante la elaboración del tejido, de ahí que este no represente únicamente una “artesanía” o un objeto de uso cotidiano en las comunidades, sino que “el tejido es pensamiento, no solo es lo que se ve en físico, el pensamiento es la mochila, dándose como resultado el equilibrio naciente de lo material tejido y la relación pensamiento tejido” (Turizo, 2022, P.10). En el mismo sentido, cada mujer Wiwa puede elaborar su tejido a partir de una trasmisión previa de ese conocimiento ancestral por parte de las mujeres de su familia (abuela o madre), de ahí que, por supuesto, este sea una de las herramientas más hermosas para preservar la cosmovisión y saberes propios de la comunidad. 

Por otra parte, en tratándose de las mujeres Kankuamas, el tejido también representa aquel pensamiento-acción intrínseco que otorga acompañamiento y fuerza para el desempeño de las labores diarias; se trata de la manifestación del equilibrio según la concepción ancestral (Solano, ed. al, 2023). Además, este tejido está enlazado con la Madre Tierra o Madre Ancestral, que es guía espiritual por la proveniencia de las vibraciones de la mujer. Con esto, el tejido de mochilas y chinchorros de mujeres Kankuamas también está estrechamente ligado al proceso reetnizador y de preservación de la cultura ancestral de la comunidad (Solano, ed. al, 2023). 

Ahora bien, conscientes de la preexistencia de 115 pueblos indígenas auto reconocidos en Colombia (ONIC, 2023), es posible evidenciar la trascendencia de esta práctica para preservar la cosmovisión y saberes propios de las comunidades indígenas (Gutiérrez Quevedo, comunicación personal, 14 de abril, 2023). En la actualidad, y a propósito del conflicto armado colombiano, el Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición en su tomo “Resistir No Es Aguantar: Violencias y daños contra los pueblos étnicos de Colombia” puso de presente los distintos quebrantamientos al tejido étnico y cultural que trajo consigo el conflicto, y resaltó el tejido de las mujeres indígenas como estrategia para hacerle frente a los daños causados a sus respectivas comunidades (Comisión de la verdad, 2022).  

Específicamente, el informe menciona que el reconocimiento de las afectaciones a los pueblos étnicos por parte de la “sociedad occidental” o no indígena es necesario para comprender las causas del conflicto, por cuanto “de eso depende que la ciudadanía y las futuras generaciones puedan entender su pasado y adquirir la conciencia para no perpetuar una cultura de exclusión y violencia, y asuman el compromiso de superar y transformar estas realidades” (Comisión de la verdad, 2022. P. 31). Entonces, la reflexión respecto al rol fundamental de las voces étnicas para comprender el conflicto armado colombiano e introducir un camino de búsqueda de reconciliación, reparación de vida y territorio y reconstrucción del tejido social (Comisión de la verdad, 2022) es imperante. Así, como se relata en el apartado relativo a la Resistencia de las Mujeres Indígenas, la práctica del tejido es una estrategia para la sanación —espiritual y física— en estos contextos devastadores. 

En conclusión, a pesar de vivir en una sociedad predominantemente occidental y donde aún es posible evidenciar atisbos de una cultura con espíritu colonizador, las mujeres indígenas han utilizado el tejido como una muestra de resiliencia, lo cual ha derivado en el fortalecimiento y reivindicación de la vida espiritual, la cultura ancestral y la preservación de la identidad étnica en cada territorio (Gutiérrez Quevedo, comunicación personal, 05 de mayo, 2023). Adicionalmente, el reconocimiento de estas prácticas por parte de la población occidental o “no indígena” brinda la posibilidad futura de una sociedad consciente de su pasado y capaz de creer en el desarrollo armónico de las relaciones sociales en territorio colombiano. Con todo, el reconocimiento de las diversas prácticas ancestrales es un instrumento de garantía de no repetición respecto a los procesos de exclusión y violencia que han caracterizado a la historia contemporánea.    

Referencias bibliográficas 

BREIDLID, A. (2016). Educación, conocimientos indígenas y desarrollo en el sur global: cuestionando los conocimientos para un futuro sostenible (1a ed.). Ciudad Autónoma de Buenos Aires: CLACSO. ISBN 978-987-722-212- 

COMISIÓN DE LA VERDAD (2022). Hay futuro si hay verdad: Informe Final de la Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la No Repetición (1a ed.). Bogotá D.C. 

ORGANIZACIÓN NACIONAL INDÍGENA DE COLOMBIA (2023). Informe final 2022 de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC): afectaciones a los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas de Colombia y situación de los Pueblos indígenas en frontera Colombia – Venezuela: Colombia. 

SOLANO SUÁREZ, Y., ARIAS PRECIADO, A., & MANUELA MONTERO, R. (2023). Sabiduría, identidad y resistencia: relatos de las mujeres Kankuamas alrededor del tejido de sus mochilas y chinchorros. Memorias, 19(49), 174–205. https://eds-p-ebscohost-com.basesbiblioteca.uexternado.edu.co/eds/pdfviewer/pdfviewer?vid=3&sid=3ee60656-f9ed-4e43-af21-f557e37c20fa%40redis 

TURIZO, M. N. (2022). Zhigʉntshʉhkʉama Kʉrindzhiwaka, ¡Urrʉama Mena Shagas! ¡Zhigʉntshuhkuama Nʉnai! Conocimiento después de la muerte. ¡Pensamiento de mujer mayor! ¡Conocimiento Propio! (Tesis de grado). Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia.